martes, 11 de febrero de 2014




 
También en los supuestos de la nada,
 el amor se presiente en la querella
 de una futura creación: doncella
 sabiéndose fecunda, recreada.
 Antes de ser mi vida inaugurada,
 fui barro enamorado de una huella,
 de un talle vegetal, de alguna estrella...
 Yo estoy hecho de tierra enamorada.
 Y enamorado estoy de ti, y sustento
 este amor enraizado y presentido
 más allá de la vida y el momento.
 Enamorado sin haber nacido,
 y ahora tan muerto y nada, que presiento
 la tierra enamorada que ya he sido.

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